Siete años ya desde que la tita falleciera como siempre había querido: sin dar por culo a nadie (en sus palabras). Siete años ya desde que mi madre me llamó para decirme «la tita no ha despertado» y minutos después estuviera sentada junto a ella en su cama, viéndola dormir eternamente, con la manita izquierda bajo la almohada y el rostro algo enfadado por culpa de la depilación de sus cejas. Ese cuerpo solo fue tétrico cuando el de la funeraria decidió echarle una sábana blanca por encima y transformarlo así en algo parecido a un mueble que no quieres que se manche de pintura. Siete años desde que eché para atrás las coronas funerarias con mensajes impersonales para ponerle «Tita, te queremos» junto a los nombres de nuestros perros y el gato, como si fueran ellos los que le decían eso. Me la imaginaba riéndose por la ocurrencia y llamándome «hija de la gran pu*a», que era su forma de decirme que le hacía gracia. Pero menuda gracia la de irse de este mundo, ya le vale.

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Este es mi portfolio de trabajos, espero que te guste y estemos en contacto para futuros proyectos.

<3 N.