Es curioso la cantidad de incógnitas que plantea el lápiz blanco cuando lo vemos en una caja de lápices de colores – sobre todo cuando eres pequeño. Diría yo que es el gran desconocido, pero una vez que aprendes a usarlo, se convierte en un aliado entre los lápices, ya que sirve de mezclador de colores, los difumina y aterciopela, creando un efecto de fusión que no lograrías sin este.
Eso sí, no todos los lápices blancos mezclan igual y no vas a conseguir el mismo efecto con un Alpino de gama escolar que con un Supracolor de Caran d’Ache como el que he usado aquí.

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